Al iniciar
ésta exposición y dar los saludos respectivos, quiero citar las palabras de Miguel
de Cervantes de su obra LOS TRABAJOS DE PERSILES Y SIGISMUNDA (Cátedra, Madrid
2005) que dice: “…El ver mucho y el leer
mucho activa los ingenios de los hombres”.
Es esta la
idea de la exposición de hoy. Este breve tiempo que estaremos juntos, deseo que
cada uno de ustedes pueda salir de aquí con la inquietud, no sólo de leer mejor
el texto sagrado, sino aprender a ver en sus narraciones, aquellos elementos
que no pareciendo útiles en la historia narrada, marcan, muchas veces, el
sentido de lo expuesto. Aunque, siendo honesto, mas bien se tratara de una serie
de reflexiones para darle sabor a este tiempo.
Ahora sí.
Quiero agradecer al pastor de la Iglesia y al hermano Omar por invitarme a dar
ésta charla que sólo tiene por finalidad compartir mis propias reflexiones y
experiencias de lo que, según mi punto de vista, debiese ser la buena lectura
de texto sagrado y desde allí, adentrase al campo de lo creativo para hacer de
este texto tan añoso y antiguo, algo vívido para nuestros tiempos.
Una cosa
más. No pretendo hacer doctrina de esta reflexión, para ello estarán los sistemáticos
aunque eso es para otro debate respecto de lo que entenderemos por “doctrina” y
sobre todo cuando se le apellida “verdadera”. Simplemente veo la necesidad de
expresar esa libertad necesaria para leer el texto bíblico y por sobre todo y,
eh aquí una primera cuestión a esbozar: alejarlo de la lectura doctrinaria que
lo que hace es volver rígida la lectura de la misma.
Reflexiones respecto de la lectura
Bíblica en la Iglesia e incluso en los Seminarios e Institutos Bíblicos.
¡Nos hemos
olvidado de jugar! ¡dejamos de ser niños! Con esta sentencia deseo iniciar estas
series de reflexiones. Nos hemos vuelto una sociedad madura pero agria. Todos
andan buscando cómo sacar dividendo de las circunstancias y, a su vez, ver los
defectos de todos. En ello, algunos utilizan el texto para señalar antes de
amar a los “otros”. Por lo tanto, la lectura del texto sagrado (para los que
tienen fe en él) se ha vuelto una arma para a mi juicio, controlar a las masa
de creyentes en vez de ayudarles en esa libertad de relación con la divinidad.
Si volviésemos a Jugar como los niños, sin dejar de ser adultos, nos permitiría
sacarnos ese peso que cargamos con la fe y nos permitiría disfrutar del relato
Bíblico tal y como es: experiencias de hombres y una comunidad de fe con su
Dios, Salvador.
Por lo tanto,
más que una ponencia formal, llena de definiciones y alusiones (que las habrá
pero en menor medida) la idea es compartir desde mi experiencia elementos que
queden para la discusión posterior.
Reflexión N°1:
Para muchos
cristianos la Biblia es más un problema que un mensaje claro, opina José
Severino Croatto (Hermeneuta).
Reflexión N°2:
Una
definición que me encanta del concepto de Hermenéutica son:
a) Es el
correlato del término “interpretación” más común de “Hermeneuo”, en griego, es
equivalente al de interpretar (Coratto).
b) Es la teoría
de las operaciones de la comprensión, en su relación con la interpretación de textos
(Paul Ricoeur).
c) En mi
opinión persona, la hermenéutica es simplemente interpretación de la
comprensión que puedo hacer de un relato expuesto ante mi.
Reflexión N°3:
Hemos
perdido (por no decir que nunca se ha recalcado) la capacidad de leer los textos
de manera íntegra (completa). Nos encanta fraccionar los dichos y hechos que
se nos exponen en el relato por parte de los autores.
Reflexión N°4:
Tenemos la “pésima” costumbre de interpretar,
de inmediato, todo lo que leemos sin tener la historia completa de la
narración.
Reflexión N°5:
Cada ves la
Iglesia se atrapa más en sus tradiciones interpretativas en vez de navegar
hacia nuevos paradigmas que refrescarían sus predicaciones. Eso sí, sin llegar
al Anti-dogmatismo teológico.
Reflexión N°6:
Hay ciertos
ejercicios de lectura de tipo comunitario que ayudarían al propio creyente a
hacerse parte del texto y del relato que exponen una realidad de vida. El ser
humano como y en cuanto tal, sufre de la misma manera, en distintas épocas de
la misma manera la pérdida de un ser querido, la hambruna, una dictadura
(cualquiera que esta sea: política o religiosa), la alegría de una matrimonio o
nacimiento, etc.
Reflexión N°7:
Lamentablemente
los métodos Históricos (sino se tiene la formación de cómo se realizan y
conocimiento del idioma original) aunque han ayudado también han limitado la
comprensión de la narración, pues tienden a situar al lector y lo pierden en
tanta información y, nos olvidamos de la base de todo: que el texto nos quiere
comunicar una idea, un mensaje.
Reflexión N°8:
Se debiera
implementar a nivel de Escuela Bíblica Dominical la lectura comunitaria a fin
que las hermanas y hermanos puedan asimilar sus experiencias y situaciones que
viven en su cotidianidad con el relato Bíblico: hacer cercano a los personajes
y sus situaciones de vida.
Reflexión N°9:
La
interpretación tiene como base de apoyo la “comprensión”. Comprender un relato
es, a su vez, interpretarlo. Desde este punto de partida, se hace necesario
aplicar diversas metodologías (hablando desde una perspectiva académica). Son
éstas metodologías las que darán sustento a la “posible” interpretación del
hermeneuta.
Un alcance
al respecto: no es la interpretación de un texto dado o leído que en sí misma
sea buena o mala; sino la aplicación del método lo que dará validez a la
interpretación.
Reflexión N°10:
Cada texto
es sí tiene, a la luz del lector o lectores, una polisemia interpretativa. Estas
posibilidades son inherentes al hermeneuta y a la aplicación de las
metodologías a la narración.
Reflexión N°11:
Diferentes
interpretaciones, no necesariamente, compiten entre sí; sino que en sí mismas
son un aporte a la lectura del textos narrado.
Reflexión N°12:
Una
advertencia: Debemos evitar crear un texto nuevo, diferente al que el autor nos
propone. Esto sólo es evitable si comprendemos nuestras propias
“pre-concepciones” que tenemos al acercarnos al texto.
Es
lamentable, a mi juicio, que los traductores bíblicos, y a modo de ejemplo;
cuando el apóstol Pablo ha citado al texto del A.T., lo cohesionan y asimilan a
la traducción que ellos hacen del pasaje en cuestión y no traducen tal cuál
como citó Pablo dejando sus matices que le darían al texto una personalidad
propia y una dinámica distinta en la exposición de las ideas esbozadas en el
escrito.
Reflexión N°13:
Nunca, pero
nunca debemos olvidar que el texto es un texto escrito desde la fe y para la
fe. No pretende otra cosa mas que explicar y anunciar su fe que mueve a los
escritores. Desde esta perspectiva, el compromiso de los mismos son fortalecer a
los creyentes, amonestarlos y pedirles su compromiso a la causa. Este y no otra
es la finalidad de los textos. Es el dogmatismo teológico lo que ha hecho que
muchos textos sean sacados de contextos par justificar causas o prejuicios
personales de los interpretes o comunidades.
Para finalizar:
“El
discípulo que me cita me traiciona” fue una frase que expresó Nietzsche. Reflexionando
desde acá podemos decir que todos nosotros como discípulos de Cristo
traicionamos sus dichos y los dichos de los apóstoles y otros autores bíblicos
en cuanto al mensaje que “creemos” es lo que dicen cuando exponen sus ideas.
Este es el desafío de todo predicador, maestro y estudioso de la Biblia. Nunca
olvidar que cada vez que interpretamos traicionamos al autor, sobre todo y he
aquí mi crítica, cuando quienes lo hacen avalan su interpretación como “la
verdadera” pero sin ninguna metodología que avale sus dichos. De allí que buscar el significado “oculto” y
no el simple es traicionar el mensaje. Ahora bien, dicho lo anterior, lo
simple; no como muchos podrían atestiguar que es fácil; pero la comunicación
más simple y su interpretación es en sí lo más complejo y difícil.
Espero que
estas breves reflexiones expuestas ayuden a todos a hacer una lectura mas
creativa del texto bíblico que no es sino una lectura simple, y por sobre
todo, una comprensión sin prejuicios hacia el texto.
El día que
liberemos al texto de los “prejuicios” podremos comunicarnos todos los
creyentes con la libertad de la fe de las primeras comunidades. Dejemos esa
libertad, seguro aparecerán herejías, pero esa es la única manera de saber el
camino que estamos siguiendo. Se han preguntado si quien le interpreta la
palabra y se las enseña tiene una sana doctrina o las capacidades para erigirse
como intérprete.
No hay comentarios:
Publicar un comentario